Parir en tiempos del coronavirus  

 

La pandemia del siglo: ¿Qué pasó en el planeta?

 

La infección por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 (COVID-19), es en el momento actual una emergencia de salud pública y a fecha 11/3/2020 ha sido declarada pandemia por la OMS.

Desde el primer caso de neumonía por COVID-19 en Wuhan, provincia de Hubei, China, en Diciembre 2019, con un alarmante número de casos, la infección se ha extendido al resto de países. La información disponible sugiere que la infección fue originariamente zoonótica pero la transmisión actual es de persona-persona por gotas respiratorias después de un contacto cercano con una persona infectada (< 2 metros) o contacto directo con superficies contaminadas por secreciones infectadas. La transmisión también se podría producir a través de heces contaminadas pero la propagación por esta vía es mucho menos relevante.

 

¿Qué sucede con las embarazadas y sus bebés ?

 

 El riesgo de transmisión vertical (Madre-Hijo) parece bajo: no se ha podido demostrar en ningún caso durante el brote  actual de COVID-19 en China, ni tampoco en epidemias previas por otros coronavirus similares (SARS-CoV y MERS-CoV). Los estudios existentes no han evidenciado presencia del virus en fluidos genitales, líquido amniótico, ni tampoco en la leche materna.

Los casos descritos de infección en recién nacidos provienen probablemente de transmisión horizontal.

El periodo de incubación habitual es de 4 a 6 días pero puede variar entre 2 y 14 días.

 

¿Hay riesgo de aborto?

 

Los datos actuales no sugieren un mayor riesgo de aborto o pérdida gestacional precoz en gestantes con COVID-19.

No existe evidencia clara de transmisión intrauterina y si la hay sería infrecuente. En esta situación, parece poco probable que la infección por COVID-19 pueda producir defectos congénitos.

Han sido descritos casos de parto prematuro en mujeres con infección COVID-19, aunque en muchos casos la prematuridad pueda ser inducida para preservar la salud materna.

 

¿Se puede colocar analgesias?

 

 La analgesia loco-regional no está contraindicada en gestantes con sospecha o infección confirmada por COVID-19, y de preferencia se debería administrar de forma precoz para minimizar el riesgo de una anestesia general en caso de necesidad de finalización urgente.

Durante todo el proceso de parto de mujeres COVID+ confirmadas o sospechosas, un acompañante podrá estar presente con las adecuadas medidas de protección. Un acompañante COVID+ o sospechoso NO podrá estar en el hospital.

 

¿Qué tiene que saber la mamá y su familia?

 

 Se explicará a la gestante los beneficios y riesgos potenciales del contacto piel con piel en estos casos según la información actualizada. Será la gestante quien decida, tras entender la información del equipo interdisciplinario, la realización de piel con piel, en cuando pueda asegurarse una buena colocación madre-hijo (asegurando las medidas preventivas de contagio respiratorio y por gotas, con uso de mascarilla e higiene de manos y piel).

 

¿Y la lactancia materna?

 

Siguiendo la recomendación de la mayoría de sociedades científicas nacionales e internacionales (CDC, RCOG,  WHO, SEGO), si el estado materno y neonatal lo permiten, se recomienda que se promueva la lactancia materna también durante el período de riesgo infeccioso, con medidas estrictas de aislamiento y gotas (uso de mascarilla quirúrgica, lavado correcto de manos antes y después del contacto, limpieza de la piel a nivel mamario y de las superficies que puedan estar en contacto).

La decisión final sobre el tipo de lactancia deberá entonces consensuarse entre la paciente y los neonatólogos en base a los conocimientos científicos de cada momento y el estado de salud de la madre y el recién nacido. Si finalmente se decide lactancia artificial, puede mantenerse la producción de leche mediante extracción y descarte de la misma hasta que la madre resulte negativa para la infección.

 

Embarazo y Covid 19

 

El embarazo es un estado de inmunosupresión relativa que hace a las mujeres más vulnerables a las infeccione virales, asociado principalmente a los cambios cardiopulmonares propios de la gestación, los cuales pueden agregar una mayor morbimortalidad.  No hay evidencia  que las mujeres embarazadas sean más susceptibles a  la infección por SARS-CoV-2, o que aquellas con la infección tengan más riesgo de  desarrollar neumonía.

Por otro lado, existe preocupación sobre las potenciales consecuencias que podría tener la infección sobre el feto y recién nacido. En estas dos áreas, la evidencia es aún limitada y lo sabremos con el tiempo.

 

Por eso, el cuidado es sustancial.

#Cuidarse,más que siempre, para #cuidar.

Muchas Gracias Doctor Ortíz Augusto por esta nota clara y completa.

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